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La amapola (Papaver rhoeas L.)

José Manuel Robledo Vinagre | 12 de julio de 2013

La amapola
La amapola

La amapola contiene varios alcaloides como la readina, que comparte con su hermana mayor la amapola del opio o adormidera (papaver somniferum), reagenina y rearrubina.  A diferencia de la adormidera, ésta no contiene morfina

La amapola, amapol, abadol o papoula ordinária, es una planta silvestre anual de tallo recto y piloso, que no suele pasar del medio metro de altura.

Vive en praderas, cunetas, campos incultos e incluso escombreras de toda España, formando manchas rojas muy llamativa en el paisaje.

Sus hojas divididas y vellosas están profundamente dentadas y terminan en punta.  

Destaca por sus flores de un rojo muy vivo, que aparecen a principios de primavera. Flor efímera, compuesta por el cáliz exterior que se cae al desplegar sus cuatro pétalos grandes y cruzados de color rojo, normalmente con una mancha negra en la base de cada uno de ellos. Sus estambres son muy numerosos, delgados y oscuros. En centro de la flor es una cápsula o fruto, que posteriormente se transformará en cápsula seminal, es de color verde oscuro y tiene forma de urna.

Como curiosidad explicaremos un juego muy simple al que jugaron los niños de antaño durante muchas generaciones.  Resulta que cuando la flor de la amapola se encuentra en estado de capullo, albergando dentro de sí los pétalos que habrá de desplegar de un día para otro, los mantiene incoloros, es decir, de color blanco (monjas) y justo antes de rebentar los tiñe de rojo escarlata (frailes).  El juego consiste en adivinar si el capullo trae monja o fraile.

Virtudes

La amapola contiene varios alcaloides como la readina, que comparte con su hermana mayor la amapola del opio o adormidera (papaver somniferum), reagenina y rearrubina.  A diferencia de la adormidera, ésta no contiene morfina, ni siquiera en pequeñas cantidades como se pensó en un principio por su efecto somnífero.

En sus pétalos encontraremos colorante glucosídico, antocianidina, antocianina, etc.   En sus semillas contiene gran cantidad de aceite.

Sus principales virtudes son la sedante, antiespasmódica, narcótica y emoliente.

Se recolectan los pétalos al amanecer, sólamente de flores abiertas, principalmente durante el mes de mayo, desecándolas al aire libre sobre una mesa de madera o paño seco.  Cuando estén secos por completo tomarán un color granate muy oscuro, reduciéndose su peso considerablemente.

El mismo proceso seguiremos para recolectar las cápsulas, que se cosecharán cuando todavía estén verdes, pero la amapola esté libre de pétalos.

Tanto los pétalos como las cápsulas centrales de la amapola se usan para combatir los ataques de tos y el asma, así como para facilitar el sueño de los insomnes.

Los pétalos pueden prepararse a modo de tisana o jarabe, añadiendo los pétalos de dos o tres amapolas en una taza de agua hirviendo, dejaremos cinco minutos en infusión, tiñendose el agua de un ligero color rosado, despues endulzaremos con miel de la Sierra de Gata para tomarla todavía en caliente.  Podemos tomar hasta tres tazas al día de esta agradable infusión.

El "jarabe de amapola" se prepara con unos 12 gramos de pétalos secos y un cuarto de litro de agua hirviendo.  Tras hacer la infusión, dejaremos reposar cinco minutos y filtraremos el resultado, añadiendo posteriormente unos 400 gramos de azúcar.  Podemos tomar hasta dos cucharadas al día, una justo antes de acostarnos, pero lo mantendremos alejado de los niños ya que es muy goloso para ellos y tomarlo en exceso conlleva riesgos por sus efectos sedantes y narcóticos.

En algunas regiones de España se sirven los pétalos en ensalada, añadiendo un toque de color a la lechuga.

Con sus semillas, ricas en aceite, se preparan tortas comestibles típicas de algunos países de oriente, lugar de procedencia de la amapola.
 

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