miércoles. 19.06.2024

Dos años de Sierra de Gata Digital

Las instituciones públicas, más que ninguna otra, saben y deben saber que algo no existe si de ello no se informa. Por eso desde la propia política se acuñó la frase: “que hablen de mi aunque sea mal”. Sierra de Gata no existirá, para el ciudadano en general, si no se está informando puntualmente de ella y eso es, precisamente, lo que hace Sierra de Gata Digital
 

 

Julián Puerto
Julián Puerto

Opinión en libertad. Con estas dos palabras, donde se unen sentimiento, reflexión y lógica, he querido resumir lo que realmente son las páginas de este periódico digital que háyanse ahora convertidas cuasi en libro, circulando por este fenómeno informático que es Internet.

Sierra de Gata Digital es la ventana abierta en la que, miles de personas, esperamos cada semana poder asomarnos para recibir el aire fresco de la Sierra, admirar los bellos paisajes serragatinos y conocer del quehacer habitual de nuestras gentes. Con todo ello aprendemos de la historia, de las costumbres, de las anécdotas, de los usos y de los personajes comunes a la nuestra tierra, enredada en sus cosas cotidianas, pero también en la trascendencia de los asuntos que dejarán huella para el conocimiento del pasado, el entendimiento del presente y el discernimiento del futuro. Porque Sierra de Gata Digital no sólo informa, sino también forma.

Sierra de Gata Digital se ha autoencomendado la tarea de dirigir, clasificar, guardar y difundir los artículos y documentos escritos que, destinados a conformar la hemeroteca serragatina, sobrepasen el transcurrir del tiempo. Porque no sólo son destinatarios todos aquellos ciudadanos y ciudadanas que libremente quieran servirse de él para adquirir información sobre efemérides, asuntos, personas, hogares o acontecimientos que forman parte de la propia dinámica histórica y social de la Sierra de Gata, sino también los investigadores, cronistas y estudiosos que quieren acceder para difundir sus conocimientos sobre temas que nos atañen. De no ser por su tenacidad, su capacidad difusora y la intencionalidad de facilitar la información ordenada, quedaríamos ignorantes de ello, apartados de la posibilidad de enriquecer nuestra memoria histórica.

Sierra de Gata Digital se ha convertido no sólo en la fuente de información de los ciudadanos y ciudadanas que viven diariamente el devenir serragatino, sino también en el vehículo de comunicación, en el cordón umbilical, que los une con los que han tenido que marcharse fuera de su querida tierra. Es el imán que atrae hacia ella, la fuerza de gravedad que llevó la manzana a la tierra, transmitiéndole los valores que genera esta y manteniendo vivos los lazos de unión con ella.

Todos los que escribimos en este medio digital, de manera altruista y voluntaria, podemos refrendar como, desde su dirección, jamás se nos ha influido para mantener una línea editorial, ni se nos ha recomendado o aconsejado rectificar nuestra opinión a favor o en contra de tal o cual asunto, ni tan siquiera se nos ha requerido asunto o tema alguno. Se ha dejado que nuestras máquinas trabajen al libre albedrío del momento, a la decisión de las manos que la teclean, a la potestad del poseedor de la información, a la voluntad del que enjuicia y valora, a la tenacidad de la exposición y, en definitiva a la libertad de expresión.

Sierra de Gata Digital es una recopilación constante de artículos, como nunca antes la hubo, para narrar el acontecer en nuestra Sierra. Una crónica necesaria en la consulta de todo aquel que quiera saber del devenir histórico de este periodo. Por eso, además de este transcurrir mediato, es importante que el periódico serragatino se mantenga en el tiempo, dejando el poso necesario para convertirse en una especie de “Sierra de Gata existe”, en una “hemeroteca viva de la Sierra”.

¿Cuántas cosas sabríamos de nuestra Sierra si un medio de comunicación le hubiera prestado atención desde el comienzo de la prensa escrita?. ¿De qué voluminosa hemeroteca dispondríamos ahora?.

Si los lectores le dan esta importancia a este medio escrito, ¿por qué no ocurre así con las instituciones públicas locales y comarcales?. ¿Por qué tenemos que asistir cada breve espacio de tiempo a la incertidumbre del medio por su subsistencia, a la congoja que generan las carencias económicas, a la inquietud por un futuro incierto?.

Las instituciones públicas, más que ninguna otra, saben y deben saber que algo no existe si de ello no se informa. Por eso desde la propia política se acuñó la frase: “que hablen de mi aunque sea mal”. Sierra de Gata no existirá, para el ciudadano en general, si no se está informando puntualmente de ella. La noticia quedará muerta en un entorno cercano, sin posibilidad de expandirse por entre las callejuelas de los diferentes pueblos serragatinos, sin lazos de unión que trasmitan la cohesión territorial y el sentimiento de pertenencia a una tierra, sin la mano que se aferre fuertemente al ausente, para que no se pierda definitivamente.

De nada vale una noticia suelta en la prensa regional, privada de calor y color. Necesaria, pero insulsa y perdida en el abecedario de las noticias. Otra vez condenados a que de nosotros sólo se hable, de vez en vez, cuando ocurre una desgracia. ¿Ha habido acaso, durante este periodo de tiempo de dos años, otro medio de comunicación que tan puntualmente, libre y sin ataduras, haya informado de las noticias, pueblo a pueblo?. ¿Hemos tenido, durante estos dos años, algún otro medio de comunicación que haya dado a conocer un poco más A Fala, la historia de Sierra de Gata y sus biografías y leyendas, por poner sólo algunos ejemplos?. Es fácil que la respuesta sea unánime en el NO. Tal vez “Crónica de Sierra de Gata” y poco más.

Cuando los políticos que gobiernan las instituciones públicas de las diferentes comarcas y de las distintas regiones pelean por encontrar personas capaces de crear y dirigir un medio de comunicación donde varios autores publiquen textos y artículos (o simplemente un web blog de opinión), los nuestros tiran a la basura la riqueza periodística en marcha que aporta Sara Fontán y su equipo. Cuando otros buscan crear algo de la nada, los nuestros van del todo a la nada. Cuando el paso adelante, además de salvar al digital, sería llevar a papel la marca del serragatino y facilitar la recopilación de sus artículos y textos en formato libro, aquí el paso adelante es caer en la hondonada, imitando la memorable frase de Groucho Marx: “estando al borde del abismo, hemos dado un paso al frente”.

No planteamos en este artículo de opinión una locura o algo que no esté ya inventado. Todos los medios de comunicación nacionales, regionales, comarcales y locales, cuya supervivencia se crea necesaria, reciben ayudas económicas de los Ayuntamientos, las Mancomunidades, las Diputaciones Provinciales y del Gobierno de la Nación. A cambio de estas, estos periódicos insertan anuncios institucionales en sus páginas (bandos, información, fiestas, actividades culturales…). Dicho de otra manera, las instituciones públicas contratan espacios publicitarios y, con ello, ayudan a la prensa escrita a mantenerse en el mercado. Estas aportaciones son suficientes si el medio no expone grandes pretensiones económicas o son una ayuda si estos gastos son elevados.

Estas cantidades son aceptadas por la prensa sino supone servidumbre política a la institución. Aunque en la prensa nacional esta última afirmación no está clara, ya que algunos medios son más beneficiados que otros dependiendo de su línea editorial, e incluso se da el caso de alguna institución local que, miserablemente, niega la inserción publicitaria a todo aquel medio que no le sea afín.

Otra fuente de financiación, para no depender exclusivamente de las instituciones, son los bancos y las entidades privadas de mayor envergadura, y la pequeña y mediana empresa, siempre a cambio de inserción publicitaria. Para lo que todos tenemos que echar una mano, colaborando como comerciales de nuestros pueblo a favor del medio serragatino.

Pero en la que más tenemos que volcarnos lectores, colaboradores y escritores de este medio digital es en la aportación económica voluntaria, previa apertura de una cuenta bancaria. Esos 5, 10, 20, 50 ó 100 €uros, de cada uno, darán no sólo un espaldarazo económico al medio, sino también un empujón moral a la línea de continuidad.

Otra posibilidad, aquí me muevo en terreno movedizo por desconocimiento, es que el medio digital puede adherirse a los productos de la red publicitaria Google  que permite a los editores obtener ingresos mediante la colocación de anuncios en sus sitios web, ya sean de texto, gráficos o publicidad interactiva avanzada.

Estas propuestas no tienen por que ser alternativas, sino más bien complementarias, pudiendo abordar todas ellas conjuntamente.

En cualquier caso, no podemos esperar a que el Serragatino desaparezca y después lamentar su muerte con un canto de lo bueno y excepcional que era mientras vivió. La mayoría de las veces no se le da importancia y valor a la prensa, a los libros, a los escritores o a las personas en general hasta que desaparecen, hasta que no sentimos la ausencia de su presencia.

Salvar al periódico serragatino, como se consiguió salvar al soldado James Ryan. Encendamos nuestras mentes y dirijamos nuestro esfuerzo para encontrar la solución definitiva que salve a un medio capaz de lanzarse en paracaídas tras las líneas enemigas.

Dos años de Sierra de Gata Digital